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Posts Tagged "clases de yoga"

Eventos de Yoga en Lima – Ceremonia de luna llena (Piscis)

Posted by on Sep 12, 2016 in eventos de yoga, Practicar yoga | 0 comments

Eventos de Yoga en Lima – Ceremonia de luna llena (Piscis)

Este viernes 16 de septiembre continuamos con los eventos de yoga en Lima.En esta ocasión con una celebración de Luna llena en piscis..

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Iyengar yoga en Lima – Presencial

Posted by on Feb 4, 2013 in Practicar yoga, Yoga para la mujer, Yoga para principiantes | 2 comments

Iyengar yoga en Lima – Presencial

Iyengar yoga en Lima Fuente: Elcomercio.pe      –  Iyengar Yoga En el Perú la maestra mejor preparada que conozco en la técnica Iyengar yoga es Suzanne Chion, fundadora de Mandala yoga. A través de las clases que brinda tanto dentro como fuera de su taller, así como los seminarios que organiza con su invitado de lujo: su guía el maestro indio H. S. Arun, uno de los discípulos de B. K. S. Iyengar, Suzanne está difundiendo una de las técnicas de yoga más interesantes y practicadas en el globo. Recuerdo la primera vez que vi a Suzanne Chion. Fue en las clases de yoga que daba Nora Maniak en el taller Terpsícore, de Lili Zeni. Me llamó la atención su callada manera de practicar y el aura de tranquilidad que emanaba de su cuerpo. A diferencia del ruido que hacíamos el resto de la clase con cada cambio de asanas (posturas), Suzanne no generaba ni un solo sonido. Cada movimiento era suave, estético, pensado, sentido. Me preguntaba por qué esa chinita guapa estaba al final del salón de clase cuando debía estar al frente para aprender mirándola. Pero así es Suzanne, tímida, sencilla, sin ningún afán de figuración. Al poco tiempo me enteré de que ella era maestra y en cuestión de días ya estaba tomando clases con mi nueva maestra. Con ella conocí la técnica que el maestro indio B. K. S. Iyengar desarrolló a principios del siglo pasado. Iyengar de joven padeció tuberculosis y su práctica de 8 horas diarias implicaba un fuerte dolor físico. Por ello se le ocurrió crear una serie de accesorios para realizar correctamente las posturas sin esforzar sus músculos innecesariamente ni dañar su cuerpo. La filosofía de Iyengar es más o menos así: si el practicante va a hacer mal uso de su cuerpo intentando hacer lo que considera una “postura correcta” no está practicando yoga, está dañando su sistema para satisfacer su ego. Si en cambio el discípulo acepta su temporal “limitación” avanzará lento, pero seguro, hacia el resultado buscado. Sin embargo el resultado no es lo que importa en el yoga sino lo que los maestros llaman “el aquí y el ahora, “el eterno presente”. Mandala yoga, el taller de Suzanne, es un espacio limpio e iluminado. Al ver la estructura de fierro de donde cuelgan varias sogas pensé que tal vez haríamos algunas acrobacias y de hecho la primera vez que me subí para terminar colgada al revés como un vampiro tuve una sensación increíble, estaba usando y estirando el cuerpo de una manera totalmente distinta. Los accesorios son una de las características del iyengar: cubos para apoyarse, sillas, cojines de distintas formas y grosores, mantas, cinturones, sogas… Todos son usados para mejorar nuestra práctica, incluso cuando hemos dominado la postura los accesorios nos ayudan a alinear nuestra estructura, a ser conscientes de ella y de lo que hacemos con el cuerpo. Las clases de Suzanne son muy místicas. Empiezan con un mantra que ella canta y con el sonido “Om” que hacemos todos al final de esta introducción. Acá no hay música y las palabras pronunciadas son mínimas, la maestra muestra cómo se hace cada posición y los alumnos la siguen después de haber observado. Todo es muy preciso, con mucha reverencia y respeto hacia la práctica e introspección. Esta atmósfera nos pone en un estado de mucha concentración y entrega a la práctica. Suzanne, bailarina de formación y una de las fundadoras del grupo Andanzas de la PUCP, es una persona muy seria y generosa, que está totalmente entregada a su función de instructora del método Iyengar en...

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El Yoga, una herramienta singular para Potenciar nuestra Vida

Posted by on Ene 28, 2013 in Practicar yoga, Yoga para la mujer, Yoga para principiantes | 0 comments

El Yoga, una herramienta singular para Potenciar nuestra Vida

 El Yoga Resulta interesante cómo nos acostumbramos a usar herramientas extremadamente sofisticada contentándonos con saber el resultado que generan y la forma en que se usan. Obviando totalmente su configuración o contenido, los ordenadores, los gps, y otros múltiples aparatos que nos facilitan la vida moderna, son de uso cotidiano hasta en la vida de los más pequeños. En todos estos casos (aparatos electrónicos) su diseño tiene un fin concreto y práctico y lleva a ejecutarlo con la máxima eficiencia. Extrapolando este pragmatismo a cualquier uso cotidiano, incluimos en nuestro esparcimiento diversas disciplinas suponiendo un funcionamiento semejante. Pero resulta que en algunos casos las “cajas negras” que usamos no han sido hechas para un fin tan obvio, ni su diseño es unidireccional. Tal es el caso del Yoga. En una inmensa mayoría de los principiantes, se acomete la práctica del Yoga siendo una absoluta víctima de nuestras inercias, proyectándolas así como el cuerpo proyecta su sombra, en la forma de movernos, de respirar y de relacionarnos con el ejercicio. Casi sin excepción, el principiante espera obtener más fuerza, equilibrio, flexibilidad, o cualquier otra cosa que él o ella espere encontrar en la práctica. Establece una relación de principio y meta con el ejercicio,  lineal, que mide en tiempo, esfuerzo y resultados. Se evalúa continuamente según estos parámetros. Cuanto más rápido comprende que desarrollar cualquier habilidad hasta el extremo es innecesario en Yoga, más rápido será su desarrollo en esta disciplina. La singularidad de esta práctica radica en que su realización no depende únicamente del ejercicio en sí, sino, más bien, de la relación que establecemos con él. El ejercicio, que en la mayoría de los casos es el objetivo, aquí es sólo el medio, el pretexto… El verdadero fin es estudiar nuestro comportamiento en él. El momento más interesante que un profesor de Yoga puede vivir en la enseñanza es el momento en el que su alumno comprende por fin este enorme principio. Es a partir de entonces que deja de perseguir al Yoga y comienza a vivirlo. Deja de fortalecer sus partes fuertes y comienza a observar sus contrastes. Deja de importarle la cantidad, y comienza a importarle la cualidad. Como dije al principio, siendo víctima de nuestras inercias entramos al Yoga como si fuera un terreno más en el que debemos jugar nuestras cartas y hacernos más fuertes, y ganar algo. Y el mero hecho de entender que no sirve de nada ese comportamiento nos desarma. No hay competitividad, no hay meta (al menos medible cuantitativamente) y es de hecho el frenar nuestras inercias y aprender nuevos comportamientos de nuestro cuerpo, de nuestro cerebro, de nuestras emociones, de nuestra mente… lo que traerá el disfrute y la realización de esa tan perseguida relajación, bienestar y otros sueños dorados. No existe  magia de “aprenda yoga en treinta días”. No hay una medida mínima de esfuerzo, tiempo o en dinero que nos asegure que a partir de ahí comprenderemos Yoga. Lo único que puede hacer más cercano el aprendizaje del Yoga es que dejemos de prestar tanta importancia a lo que se hace y le prestemos atención a lo que no hacemos en la postura. Cito una frase de Guruji Iyengar : “El Yoga siempre se practica desde lo invisible”. ¿A qué parte de tu cuerpo o de tu mente no le estás prestando atención? ¿Por qué?     José Antonio Cao Profesor certificado de Yoga (Método ...

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